Momentos de una vida

Fui a ver hace no mucho la película “Boyhood (momentos de una vida)”. La película, por si a alguien no le suena, ha sido rodada durante doce años, reflejando la transformación de sus protagonistas, y sólo por ello se ha convertido en unos de los acontecimientos cinematográficos de la temporada.

No voy a hacer una crítica de “Boyhood”, eso se lo dejo a los expertos, pero sí quiero decir que, aunque la película realmente no sea (no me parezca) perfecta ni redonda, y aunque por momentos hasta me resultó larga (en realidad es larga: casi tres horas), tiene una cualidad que en sí misma la diferencia del resto de cintas, y sólo por ello se merece la visita al cine. Y es que está viva.

La fui a ver con mi madre, que salió del cine bastante desmoralizada, después de haberse sobreidentificado con la madre del protagonista, con su lucha por sacar a sus hijos adelante, con su crisis del “total pa’ qué” que la madre tiene hacia el final… Pero en la historia (y no revelo nada esencial diciendo esto, ya que lo valioso es el durante), también hay otra escena, otro mensaje, y por eso traigo esta película al blog.

Y es cuando se propone que el para qué de la vida consiste simplemente en sentirla.

Quizá, posiblemente, no haya otro para qué, y el valor de vivir no sea obtener ni lograr (conseguir objetivos, alcanzar metas, cerrar capítulos), sino sentir lo que hay, en cada momento y con conciencia. Como señalan en el filme también, a medida que avanzamos en la vida solemos sentir y emocionarnos menos. Nos acorazamos para no sufrir, para no ser heridos otra vez. Y nos perdemos el gran regalo de la vida, porque resulta imposible no sufrir y seguir sintiendo.

Sentir más no implica sólo disfrutar más, ni seguir una vida hedonista. Implica zambullirse en uno mismo, hacer un trabajo corporal consciente, meditar, reflexionar y hacer cambios, entenderse mejor y en consecuencia entender también un poco mejor a los demás… Al recorrer el camino contrario y “desacorazarnos” descubrimos que merece la pena, que compensa. La vida de esta manera gusta más.

Supongo que por eso la película no me ha parecido triste, sino real y bonita.

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About Débora Altit

Periodista con más de diez años de experiencia en Periodismo y Comunicación, buena parte de ellos en China. Profesora de yoga, yogaterapia y meditación. Coach y practitioner de PNL. Con formación en Proceso Corporal Integrativo (PCI), Bioenergética, Biodanza... Interesada en el desarrollo personal a través del trabajo integrado de cuerpo y mente.
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