Yo gracias a ti

Yo gracias a ti / daltitcoachingEn los últimos meses ando maravillada con el poder de la interrelación como canal de crecimiento personal. Supongo que en parte el gran “artífice” de esta pequeña revelación es Antonio del Olmo y su formación de “proceso corporal integrativo”, en la que no sólo se explora el trabajo psicocorporal en solitario (como puede ocurrir en disciplinas como el yoga) sino también en pareja y en grupo (así que desde aquí, aunque no lo lea, una reverencia de agradecimiento para Antonio).

Ya sé que como descubrimiento puede resultar un tanto facilón, por evidente: somos seres sociales. El aprendizaje estaba ahí, pero no le hacía caso. Lo veía en intereacciones más o menos terapéuticas, en una clase con un profesor, y no otorgaba todo el valor que tiene al tú a tú cotidiano, a los intercambios y las lecciones que se dan entre iguales, constantemente, si estamos dispuestos a tomar nota, y que se multiplican cuando contamos a nuestro alrededor con personas igual de dispuestas.

En los últimos meses, por ejemplo, me he dado cuenta de cómo el aprendizaje acumulado en antiguas relaciones de pareja (que no funcionaron) me permitió hacer ajustes después en mi manera de relacionarme no sólo en pareja, sino con todos. Además he visto que el reconocimiento, por parte de otras mujeres, de aspectos míos con los que andaba medio enfadada (¡el ser seductora! ja, ja) me han ayudado a reconciliarme y a reconocer su valor. Y también me he reconocido como mujer a un nivel profundo y me he liberado de una sensación inconsciente de que tenía algo que demostrar, gracias a la presencia de un hombre que no se veía en la necesidad de probar nada. Su presencia me aportó estructura.

Son sólo algunos ejemplos de cómo el interactuar con otros o el recibir su reconocimiento (que no tiene por qué ser verbal) me enseña cada día a reconocerme y reconstruirme a mí misma. Todos somos maestros y discípulos, haciendo equilibrios en una balsa sobre este mar oscilante que es la vida.

Nuestra identidad viene marcada en relación a otros (somos mujeres porque hay hombres, hijos porque tenemos padres, padres porque tenemos hijos, jefes porque tenemos subordinados). Pero a veces esa relación con el otro, o en comunidad, asfixia. Parece que nos limita, que nos impide llegar a ser totalmente nosotros mismos… Sin embargo, los límites que ellos aportan nos ofrecen una referencia también. Nos ayudan a descubrirnos.

¿Soy consciente de lo que los demás me enseñan? ¿Saco lecciones de los encuentros que se producen en mi vida, y las incorporo para la siguiente vez? ¿Me atrevo a dar las gracias? Yo, afortunadamente, cada vez más. Yo, gracias a ti.

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About Débora Altit

Periodista con más de diez años de experiencia en Periodismo y Comunicación, buena parte de ellos en China. Profesora de yoga, yogaterapia y meditación. Coach y practitioner de PNL. Con formación en Proceso Corporal Integrativo (PCI), Bioenergética, Biodanza... Interesada en el desarrollo personal a través del trabajo integrado de cuerpo y mente.
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