La música habla

¿Es casual que nos guste el tipo de música que nos gusta? ¿Qué dicen nuestros gustos musicales acerca de nosotros? Incluyo aquí un par de párrafos del libro “Plenitud en la vida cotidiana”, de Antonio Blay (1924-1985).

“A muchas personas a quienes les gusta la que llaman buena música, la música clásica, ¿por qué se ponen nerviosos cuando oyen música moderna? Toda música responde a un modo de sentir, toda música es una expresión, no solamente en su melodía sino en su ritmo; cada música está expresando algo determinado, es un lenguaje que sirve para una cosa y no para otra, y por eso cada tipo de musica induce un estado particular. Ahora bien, las personas que están rechazando algo, que están rechazando por ejemplo el estado de espontaneidad, o el estado de alegría, esas personas no pueden gustar de la música que trata de expresar esto. Y a su vez las personas que están rechazando el estado de nostalgia, de tristeza, no pueden aceptar la música que expresa estos estados.

Toda la música moderna existe porque responde a una expresión actual de algo, no es una cosa puramente arbitraria y convencional. La música que no responde a una necesidad actual desaparece sin pena ni gloria; por eso hemos visto que cuando se han querido introducir ciertos ritmos nuevos han tenido una vida efímera. En cambio, hay algo en la música moderna que permanece, permanece a través de variaciones, de modalidades. ¿Por qué? Porque están respondiendo a un modo actual de sentir. Rechazarán esta música moderna las personas que estén rechazando un modo actual de sentir; rechazarán esta música las personas que estén viviendo sólo en unas zonas de su psiquismo que responde a unas estructuras más clásicas, más solemnes, más antiguas y que en cambio están rechazando estos otros aspectos.

Por lo tanto, abrirse a la música, a la música moderna, es abrirse a unas dimensiones de uno mismo, reales, actuales. No se trata en general de un problema de buen gusto. Se trata de si yo me vivo del todo o no. Probablemente estoy rechazando vivir unas zonas de mí mismo, porque las considero superficiales, elementales, y si rechazo estas zonas rechazaré todo lo que se corresponda con estas zonas, aunque no sepa que se corresponde con ello

(…) También se podría hacer la otra pregunta: ¿por qué uno no acepta la música clásica? ¿Por qué le aburre? Hay, en efecto, música que sólo gusta a muy poco, pero hay música que gusta a muchos. En la medida que uno no resuene interiormente a cierto tipo de música llamada clásica, quiere decir que uno no resuena a los correspondientes contenidos internos de su psiquismo. Esas son las personas que no gustan de ahondar, de profundizar, de estar asentadas en determinado estado interior. La respuesta, la resonancia ante la música, no es algo producto de educación, sino que es primordialmente producto de sintonización interior”.

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About Débora Altit

Periodista con más de diez años de experiencia en Periodismo y Comunicación, buena parte de ellos en China. Profesora de yoga, yogaterapia y meditación. Coach y practitioner de PNL. Con formación en Proceso Corporal Integrativo (PCI), Bioenergética, Biodanza... Interesada en el desarrollo personal a través del trabajo integrado de cuerpo y mente.
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