¿Coach o psicólogo? Las 10 diferencias

¿Qué diferencia a un coach de un psicólogo? Ésta es una pregunta que, en algún momento, todo coach se ve obligado a responder (lo contrario, un psicólogo cuestionado, no creo que sea tan frecuente…). La mayoría de comentarios que pueden encontrarse en Internet sobre este tema han sido escritos por coaches, quienes, al fin y al cabo y aunque su trabajo tenga una orientación distinta a la de los psicólogos, no puede negarse que algo de “cuota de mercado” sí que le han quitado a los psicólogos… Por ese motivo, y porque yo soy sólo coach, y no psicóloga, he elaborado esta entrada pidiendo también la opinión de una compañera que es las dos cosas, coach y psicóloga. Aquí va el decálogo:

  1. “Sentirte sano” versus “Sacarse partido”
    Quien recurre a un psicólogo suele sufrir un estado generalizado de malestar físico, psíquico y emocional, tras experimentar algún trauma intenso. También puede tratarse de una persona que ha desarrollado algún tipo de trastorno (neurosis, psicosis,…) que le impide, en su día a día, llevar una vida normalizada. El perfil del cliente de coaching, por su parte, sería el de una persona con algún tipo de inquietud o malestar que hace que no esté a gusto con algún aspecto de su vida, pero que no por ello se ve limitado en su vida diaria. En un caso el objetivo sería recuperar la sensación de salud y, en el otro, descubrir el propio potencial y sacar lo mejor de sí mismo.
  2.  ¿Abiertos a participar en el propio cambio?
    Cualquier persona que está experimentando una situación de insatisfacción en una o varias facetas de su vida y no es capaz de superarla por sí misma, es susceptible de someterse a un proceso de coaching si se muestra abierto a un cambio personal. En un proceso terapéutico psicológico, sin embargo, lo habitual es que la persona no esté abierta a ningún cambio a corto plazo, ya que su estado psíquico se lo impide.
  3. Mayor o menor duración
    Un proceso de coaching puede reducirse a 4-5 sesiones, aunque quizá lo más adecuado sea alargarlo algo más, a 8-10 sesiones. A menudo (sobre todo en el ámbito empresarial), el número de sesiones está acordado. La consulta al psicólogo se prolonga más en el tiempo, pudiendo oscilar entre varios meses a varios años de tratamiento, y se desconoce la duración del proceso.
  4. En coaching hay clientes (o coachees). En psicología, pacientes
    En un proceso de coaching la relación entre coach y cliente es de igualdad. En psicología, aunque haya importantes variantes en función de las escuelas, el psicólogo es una figura de autoridad, y ostenta el papel de experto y terapeuta que asesora, mientras que el paciente asume y acata.
  5. Un coach no tiene las respuestas. El psicólogo las busca para ofrecérselas al paciente
    El coach no tiene las soluciones a los problemas de su coachee, y en consecuencia no guía las sesiones en una dirección predeterminada. Se parte de la idea de que nadie mejor que el cliente va a dar con la respuesta adecuada a un determinado problema. Su trabajo, a través de preguntas y diversos ejercicios (“intervenciones”) consistirá en estimular el descubrimiento de “la” respuesta en el cliente. En psicología se diagnostica a los pacientes, se los define de acuerdo a patrones o esquemas previamente estipulados y, en función del “perfil”, se dirige y ordena la sesión hacia una determinada solución.
  6. ¿Por qué? versus ¿Para qué?
    La terapia psicológica busca que el paciente entienda qué está ocurriendo, y por ello tiende a preguntar por los motivos y dirigirse hacia el pasado. La idea raíz es que, una vez las causas inconscientes salgan a la luz, el problema comenzará a disolverse. El coach, por su parte, orienta al cliente hacia el futuro, hacia el “para qué” de sus actuaciones y el qué va a conseguir con ellas, para así obtener cambios en el presente. La idea es autodescubrir sus valores y los objetivos que persigue y, o bien modificar su acción si ésta no le lleva a obtener los objetivos deseados, o bien cambiar los propios objetivos por otros más acordes a su presente situación personal, laboral y social.
  7. Reflexión versus Acción…
    En psicología se estimula el análisis y la reflexión, mientras que en coaching el foco se pone en la acción, y se recurre a la reflexión como vía para acometer acciones distintas. La idea base es que un cambio de acción permitirá obtener nuevos resultados y que, a la larga, eso permitirá al cliente modificar su autoimagen.
  8. Empoderamiento
    Si el coaching se caracteriza especialmente por algo es por su capacidad de empoderar a la persona y de transmitirle que el cambio, si se pone empeño, es posible. El trasfondo es la creencia en un “yo” en constante movimiento, y que por tanto puede transformarse por medio de nuevos aprendizajes.
  9. En coaching están claros los objetivos a tratar, en psicología pueden cambiar constantemente
    Los obstáculos que tiene el coachee, sus recursos y capacidades, van apareciendo a lo largo del proceso de coaching. En una terapia psicológica, algunos temas (traumas) derivan en otros más profundos, y esto lleva a un cambio constante en las dinámicas para ajustarse a las necesidades psico-emocionales del paciente.
  10. Un coach deriva a un psicólogo si lo ve necesario. Al revés no ocurre
    El coach tiene claros los límites dentro de los que se mueve: personas mentalmente sanas y con capacidad de decisión propia. Si el cliente no cumple estos requisitos desde un principio, o a lo largo del proceso se ve que no puede avanzar por un problema más “de fondo”, el coach derivará a un psicólogo, y el tiempo “perdido” será mínimo. Un psicólogo, en cambio, es raro que vaya a derivar a su cliente a un coach, a no ser que él mismo esté formado como coach también; si ése es el caso, lo hará dejando claro donde termina la sesión clínica y donde comienza la sesión de coaching, y consultando al paciente/cliente si está de acuerdo con el cambio.
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About Débora Altit

Periodista con más de diez años de experiencia en Periodismo y Comunicación, buena parte de ellos en China. Profesora de yoga, yogaterapia y meditación. Coach y practitioner de PNL. Con formación en Proceso Corporal Integrativo (PCI), Bioenergética, Biodanza... Interesada en el desarrollo personal a través del trabajo integrado de cuerpo y mente.
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