Te doy las gracias

Me mostraron este vídeo hace unos días, y me pareció muy emocionante e inspirador. La persona que habla es Julio Olalla, uno de los grandes promotores (el “alma”, dicen) del coaching ontológico.

Desde hace unos años, tengo la costumbre de terminar mi clase de yoga agradeciendo internamente. Empiezo agradeciendo tener el tiempo para practicar, y casi lo siguiente en lo que pienso es que, afortunadamente, también tengo dos brazos y dos piernas, además de un cuerpo sano, que me permiten practicar. De ahí paso a agradecer que las personas que me rodean disfruten de una salud aceptable. Y suelo saltar a temas como el agradecer haber nacido mujer en Occidente y vivir en un país en paz. La lista es más larga o más corta según el rato que tenga al final de clase, pero normalmente doy las gracias también por todas esas personas que han hecho algo por mí a lo largo de mi vida. Aun así, el vídeo de Olalla me recuerda que puedo agradecer aún mucho más, y que cuanto más agradezca, en más valiosa se convierte mi vida, porque dejo de dar las cosas por sentadas.

Dicen que “de bien nacido es ser agradecido”,  pero ¿por qué ha quedado tan olvidada la gratitud? ¿Quizá se asocia ese “dar las gracias” a algo religioso, o se considera humillante? Es curioso, porque lo cierto es que la costumbre de dar las gracias por el pan de cada día (o el arroz, o lo que toque) es una costumbre arraigada en muchas tradiciones. Lo veamos como lo veamos, lo cierto es que estamos rodeados de una inmensidad que no entendemos, que ni siquiera somos capaces de concebir… Y quizá, precisamente, el haber pretendido olvidarnos de nuestra pequeñez y aspirar a ser omniscientes y omnipotentes cuando no los somos es lo que nos genera tanta frustración e impotencia.

Dar las cosas por sentado nos impide disfrutar de las cosas que tenemos, y nos conduce a sentirnos resentidos y agraviados cuando las perdemos. No vemos que se trataba de un regalo inesperado; sólo vemos el “robo”.

Sin embargo, no hay duda de que dar las gracias es una de esas experiencias, como dicen en inglés ‘win-win’, en la que todos salimos ganando, y que genera empatía y bienestar. Recuerdo que un conocido me recomendó un libro hace unos meses; el libro se llamaba “Magia” y, según me decía él emocionado, no podía dejarlo de leerlo, porque era de esos libros que te cambian la vida. Me dijo que el autor era Rhonda Byrne, la misma autora de “El Secreto”, así que reconozco que me tomé la recomendación con cierto escepticismo (no es que no crea en el poder de la atracción o de la intención, pero sin caer en simplismo). Sin embargo, la siguiente vez que pisé una librería busqué el libro, para hojearlo… Y hete aquí que en lo que consiste “Magia”, justamente, es en una serie de ejercicios para ir dando las gracias, cada día, concentrándose en diferentes aspectos de nuestra vida.

Con o sin libro de instrucciones, ¿por qué no mostrar mayor gratitud, más a menudo? Así que por hoy me despido dándote las gracias por leerme y haberme dedicado tu tiempo,

Débora Altit.

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About Débora Altit

Periodista con más de diez años de experiencia en Periodismo y Comunicación, buena parte de ellos en China. Profesora de yoga, yogaterapia y meditación. Coach y practitioner de PNL. Con formación en Proceso Corporal Integrativo (PCI), Bioenergética, Biodanza... Interesada en el desarrollo personal a través del trabajo integrado de cuerpo y mente.
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